La Educación en el gabinete de Claudia Scheinbaum



La Educación en el gabinete de Claudia Scheinbaum 



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Con el triunfo de Claudia Scheinbaum en la elección presidencial que recientemente tuvimos, uno de los temas que ha ido cobrando cada vez más notoriedad han sido los informes cada jueves, de los miembros del gabinete con que iniciará su gestión la Dra. Scheinbaum. En las primeras dos entregas, los comentarios fueron positivos en términos generales, ya que los seleccionados tenían entre otras características, su relevancia política en unos casos, su capacidad técnica para la función encomendada, y la pertinencia de que llegaran a esos puestos.

Me enfocaré en el caso de los secretarios seleccionados para la educación, la investigación y la tecnología. Una de las primeras sorpresas fue la designación de la Doctora Rosaura Ruíz, para la nueva secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, que sube el anterior CONAHCYT al rango de Secretaría de Estado, y le añade responsabilidades en relación con la Educación Superior, hacia la cuál centrará fundamentalmente su atención, ampliando la cobertura de las Universidades Rosario Castellanos a todo el país. La sorpresa fue doble, porque por un lado se decidió elevar temas como innovación, tecnología, etcétera al rango de una secretaría de Estado (que habrá que ver si llega con presupuesto, porque si no lo tiene, de poco servirá), pero que es una estupenda noticia. Pero la otra sorpresa, fue que inicialmente todo indicaba que ella sería la nueva Secretaria de Educación Pública, puesto que en anteriores administraciones no había sido otorgado a funcionarios con la experiencia técnica y capacidad de alentar políticas educativas., como la Doctora Ruiz las tiene. Recuerdo como ejemplo, cuando se designó a Alonso Lujambio por parte de Felipe Calderón en esta secretaría, y su primer acto fue asistir a una escuela pública para hacer un acto de cómo se debía mantener limpia, como parte de la emergencia del virus AH1N1. Yo pensaba que para un hombre formado en instituciones privadas, su primer acto al frente de la educación pública fuera barrer una escuela, resultaba una cruel ironía. Por la tarde era entrevistado en radio por Ezra Shabot, y le indicaba que había que poner atención en el ciclo electoral para la atención de la emergencia sanitaria, cuando debió haber dicho ciclo lectivo, que era su verdadera formación en el ámbito electoral. Este lapsus era un botón de muestra del perfil de secretarios de Educación que el país ha tenido en los últimos gobiernos, que llegan de cualquier lado, menos del sector educativo, incluyendo al gobierno que termina, que tiene a una secretaria, de un perfil muy bajo, o la anterior a ella, la Maestra Delfina Gómez, que sólo hacía tiempo para el siguiente periodo de elecciones en el Estado de México. Esto es, ha sido un puesto de trampolín desde hace mucho tiempo, y la llegada de la Doctora Ruiz era un faro de esperanza para impulsar con orden y estructura una educación de calidad, que acercara a los estudiantes a las nuevas tecnologías, y se re impulsara una Nueva Escuela Mexicana que fuera más entendible de lo que las prisas hizo que fuera algo más bien caótico.

Ya sin la Doctora Ruiz como posibilidad, se abría una gran interrogante, porque no se veía en el horizonte alguien que pudiera ser la persona ideal para el puesto. Y en ese sentido, el día de ayer (4 de julio de 2024), se anunció que la persona seleccionada sería Mario Delgado, quien llega con una gran aura de éxito (no creo que en la historia moderna de los último 40 años, alguien hubiera ganado de forma tan arrolladora siendo Presidente de un partido político, exceptuando las épocas del PRI que ganaba todo). Sin embargo, esta designación tiene los siguientes vicios a mi parecer:

1. Es un pago político, cuando habría sido ideal para la posición de Secretario de Gobernación, ya que su perfil es político y no educativo.
2. Cuenta con la venia del SNTE, el sindicato más poderoso que existe hoy en día, pero no de la CNTE, que es el conglomerado dentro del SNTE que congrega a los maestros disidentes.
3. Su experiencia educativa fue como Secretario de Educación de la Ciudad de México, con Marcelo Ebrard como jefe de gobierno, pero en una época en la que, al no estar descentralizada la educación, las decisiones educativas para la Ciudad de México correspondían al ámbito federal, el cuál no tenía buena relación con el ámbito local. Aún así, impulsó el programa en línea de Preparatoria Prepa Sí.
4. De igual manera, impulsó la reforma educativa de Enrique Peña Nieto desde el PRD. Debo decir, que contrariamente a lo que se opina desde la izquierda y desde el magisterio, yo siempre he pensado que sí debe haber evaluación educativa a los docentes, pero en un modelo integral, que nos los convierta en responsables del desastre educativo que es este país. Sin embargo, Mario Delgado fue parte de la maquinaria que apoyó un proyecto de derecha, que a la postre significaría la desaparición del PRD.

Con todo lo anterior se entenderá que lo primero que resonó en redes sociales respecto de su designación fueron temas de política, el abrazo con dirigentes del SNTE. Pero se dejó de lado, como siempre el objetivo de la secretaría, que es la Educación Pública, ¿y quién es el objeto de la educación pública?: niños, niñas y adolescente, que además son de interés superior de la nación. Yo me pregunto siempre, si la secretaría no debería ser más bien del magisterio, porque a este nivel se resuelve todo siempre, dejando como receptores de una suerte de acuerdos cupulares a los estudiantes de este país, pero no poniéndolos en el centro de nuestros intereses. Todo esto provoca en mí, que sea un tanto escéptico, a nivel educativo, de esta designación. Sin embargo, quiero aprovechar para sugerir al nuevo secretario poner atención en los siguientes aspectos que considero fundamentales:

1. Respetar políticas públicas anteriores. No cancelar la Nueva Escuela Mexicana, pero evaluar su implementación, que en mi opinión tiene muchas áreas de oportunidad, entre las que destaca, como siempre, la carencia de una capacitación docente estructurada.
2. Retomar políticas públicas de incorporación de las nuevas tecnologías en la educación. Es preocupante, que en la época en que ha arribado la Inteligencia Artificial a todas las áreas de desarrollo humano, no haya habido en el pasado periodo presidencial una política en este sentido.
3. Impulsar la ciencia y las humanidades en un modelo que forme futuros científicos y que se vincule con la Secretaría a cargo de la Doctora Ruiz en el tiempo, porque los científicos, cuando los formas en el nivel superior lo estás haciendo muy tarde. Hace unos días estaba un niño de unos 6 años muy entretenido echando a un vaso lodo y cuanta cosa se le acercaba, y decía que hacía un experimento. Seguramente su experimento no le traería nada al final. Pero ese niño tenía ya la inquietud científica de la experimentación, que si se conduce bien y en el tiempo, puede lograr grandes proyectos, como se hace en otros países, a través de ferias de ciencias desde pequeños.
3. Y la más importante, poner a los estudiantes al centro de la educación. 








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