En este mundo moderno en que vivimos, somos atravesados por momentos puntuales que van marcando nuestro rumbo en la vida. Cuando pequeños, nuestros padres, están a cargo, o al menos deberían, de todas nuestras necesidades, entre ellas las de nuestra formación. Escuela, sustento y alimentación nos son provistos. Pero llegada la primera etapa de la juventud, el joven de segundo año de bachillerato, se enfrenta a tomar la decisión crucial de lo que deberá hacer en sus primera etapas de desarrollo profesional. Y ya para tercer año de bachillerato se enfila hacia su enigmático futuro, que culminará, para el caso de los que abracen una carrera universitaria, en el ingreso a una institución de educación superior o de formación técnica. Otros jóvenes a estas alturas, o incluso antes, habrán salido ya al mercado del trabajo, sin haber ingresado a la universidad, o incluso dejando trunca alguna de las instancias previas de formación.
No importando el camino que se haya decidido continuar, muchos talentos comenzarán a encontrar obstáculos a su pleno desarrollo. Ya sea, porque decidieron una carrera que cumplía las expectativas de sus padres, pero no las propias, o que por necesidades económicas, termina el joven repartiendo comida en moto, cuando quizás estemos en presencia de un gran talento en Matemáticas. En el caso de las universidades, en muchos casos está organizada su currícula, para que en el primer año, abandone un porcentaje determinado de estudiantes. ¿Y qué pasa con ellos?, ¿por qué tiene que ser así?, ¿no hay otra forma de guiar a los estudiantes en caminos que les proporcionen más certezas?
Por ley, todos los sistemas de bachillerato deben aplicar pruebas de orientación vocacional. La realidad es que muchas veces, estas pruebas cumplen meramente un requisito burocrático, pero no ayudan genuinamente a los jóvenes. Ya en anteriores columnas, les he hablado de una prueba creada para orientar a los jóvenes, ya sea de bachillerato, en el nivel universitario, e inclusive para adultos, donde se apoyan procesos para re dirigir su carrera profesional. Esta prueba se llama
Test de orientación vocacional (TOV). En esta ocasión les voy a platicar de un proyecto diferente:
Existe una plataforma que guía el proceso de los estudiantes de bachillerato, que lleva por nombre
Encauce total. Con esta herramienta y un adecuado acompañamiento, un estudiante podrá descubrir que cosas le apasionan en verdad, y además en qué áreas tiene talentos. La intersección de estos dos cuestionamientos nos debe acercar a la respuesta de qué quiero hacer con mi futuro. Claro que la cosa no es tan sencilla como parece. Hay aspectos que distorsionan lo que quiero hacer. Si mi familia es de médicos, y existe una expectativa expresada por los padres o solamente interpretada por el, o la hija. O criterios como, ¿a dónde se van a ir mis amigos?, etcétera, que hacen sumamente delicado el proceso y en donde hay qué apoyar al estudiante en este proceso progresivo de encontrar respuestas genuinas, que permita separar cada aspecto, tomando en cuenta que la decisión es muy importante y debe tener claridad en todos los elementos necesarios para elegir una carrera. Y con todo eso, el riesgo de equivocarse existe, pero mucho más reducido a la otra opción: simplemente elegir una carrera que me lata, y al agua patos.
Con todo lo anterior, Encauce total, está lanzando una nueva propuesta que permita conocer en el terreno de qué van las profesiones. Y a eso le llama
Encauce Vivencial, que es una propuesta basada en varias sesiones de trabajo:
Sesión 1. Se realiza un diagnóstico pedagógico del estudiante. Que incluyen preguntas:
¿Qué? Qué camino tiene en mente para decidir su futuro.
¿Cómo? ¿Cómo se ve el joven hacia el futuro?, ¿cómo se imagina que será el mercado laboral donde llegará a trabajar?, etcétera.
¿Cuándo? Esto es, tener un plan hacia el futuro.
¿Dónde? Conocer las opciones de estudio a detalle.
¿Por qué? Qué hay detrás del interés en determinada institución universitaria, en vez de otras opciones.
¿Para qué? Qué espera recibir de esa institución.
¿Para quién? La decisión la está tomando el joven por su cuenta, o hay otras influencias (padres, amigos, familia).
¿Por quién? ¿Cuál es la misión que perseguirá el estudiante en el desarrollo de su profesión? (salvar a los animales marítimos, ser testigo de los cambios tecnológicos en el mundo, ayudar a resolver el hambre en el mundo, etcétera.
Sesión 2. Aplicación
de la prueba Encauce (un método que permite identificar las profesiones
más indicadas con base en el objetivo que tenga el estudiante).
Sesión 3. Inmersión en la Ciudad de México para conocer de manera vivencial las profesiones seleccionadas. Esto se dará en dos etapas, una primera sesión con un experto en profesiones, hablando con los estudiantes, y en una segunda etapa, haciendo un tour por la ciudad, donde conocerá lo que cada profesión aporta, y donde podrá ser recibido por empresas o profesionales que les transmitan sus experiencias.
Para lo anterior, tenemos una invitación a que se registren a una videoconferencia que tendrá lugar el jueves 16 de mayo, de 19 a 20 horas, donde se hablará en detalle de este proyecto, y de las fechas donde arrancará. No lo olviden, el registro es por Eventbrite. Más información en: contacto@drafconsultores.com
Les envío saludos.
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