Un año de definiciones importantes

 

                                                ©Luis Lach

Un año de definiciones importantes


La forma tan visceral y por lo mismo, tan poco profunda en que se asume la política en nuestros país en estos tiempos, donde cualquier movimiento de cualquiera de los bandos, da pie a una andanada de ataques y denuestos, que no por inofensivos (normalmente no pasan de las redes sociales), no contaminan la discusión seria que requiere nuestro país.

En mi opinión, este es el momento de comenzar a realizar balances de lo que ha sido el paso del gobierno federal, que en nuestro caso en lo que corresponde a Educación, y en particular en educación con tecnología. Durante este sexenio se incubó en el primer tramo de gobierno, lo que a la postre sería el programa bandera del gobierno federal: la Nueva Escuela Mexicana. En este espacio yo he señalado, lo que a mi consideración han sido los aciertos, los riesgos y las omisiones o errores que esta política pública ha desarrollado. Y uno de los aspectos que en mi opinión había que poner cuidado era en la ejecución del programa. Porque el gran riesgo residía (y sigue residiendo) en que los maestros adoptasen este ambicioso programa, por medio de capacitaciones suficientes. En un principio, la idea era iniciar en la fase 3, esto es, 1º y 2º de primaria, peor por las prisas (probablemente pensando en criterios políticos), decidieron finalmente implementarlo en las fases 3, 4, 5 y 6. O sea, desde primer grado, hasta secundaria. El resultado al momento, hasta donde yo he observado (este año comencé a dar clases en una secundaria, con la idea de observar desde el terreno la implementación de la Nueva Escuela Mexicana), y debo decir que me parece caótica. Siento que un docente sentado en su computadora, y revisando los programas sintéticos, y después los analíticos, para terminar con su programación de la materia, se enfrenta a un montón de información confusa, poco integrada, donde si no ha recibido información suficiente que le deje claro cuál era la intención de los autores, su posibilidad de naufragar es alta. Miren que yo estoy trabajando, entre otras materias, con Historia en los tres grados de secundaria. Si abres el libro Ética, naturaleza y sociedades, donde vienen los materiales de Historia, te puedes encontrar de entrada que en el libro de 3º arranca con la Edad Media y después Roma (que desde un criterio cronológico, primero fue Roma y después la Edad Media). Seguramente esto tiene una lógica que permite al profesor decidir un orden basado en sus propios objetivos pedagógicos. Pero si no te queda claro, puedes comenzar a sentir angustia, máxime que cuando tratas de ver lo que contiene el programa sintético no es del todo claro y no parece tener relación con el libro de texto. O sea, no estoy diciendo que esté mal, pero sí que poner de acuerdo a un millón de maestros con información que no está perfectamente clara es realmente un desafío. Con todo lo anterior, la tarea es ver si sobrevive al cambio de sexenio la NEM. Esto será dependiendo de quién triunfe en los comicios federales. Pero supongamos que el gobierno que entre, decide darle el espaldarazo a esta apuesta (cosa poco frecuente en México), y continuarla en el siguiente periodo, deberá evaluar varios aspectos de la NEM: 1. Por supuesto, como en cualquier programa nuevo, los contenidos, propuesta programática, etcétera, donde ciertamente hay aciertos y muchas áreas por mejorar; 2. También el tema de la capacitación docente, la cuál es el talón de Aquiles de este país; y 3. La implementación que ha sido caótica y desastrosa desde mi ángulo. De lo que se trata es de un tema superior a nosotros: el interés superior de niños, niñas y adolescentes. Y en ese sentido, requerimos de políticas públicas no desechables. Partamos desde esta experiencia y vayamos como país corrigiendo la ruta y añadiendo elementos omisos en el plan original.

Pero con esto no he terminado: un elemento gravísimo que queda fuera del esquema inicial de la NEM es la ausencia de políticas educativas en torno a la introducción de las TIC (tecnologías de la información y de la comunicación) en las escuelas de todos los niveles educativos. No se trata de prohibir en las escuelas que los estudiantes y profesores lleven celular., como recientemente se ha indicado a las escuelas Entiendo la preocupación en torno a la seguridad de los datos y a historias grabadas en video que pueden fácilmente subir a redes sociales, viralizarse y generar escándalos. Pero esta es una acción aislada que no está en el centro de ninguna política educativa con uso de TIC. Y en tiempos de la Inteligencia Artificial, no entender la importancia de la adecuada alfabetización digital de los estudiantes es un tema muy delicado.

Por lo anterior, desde mi microscópica trinchera, sugiero a los candidatos presidenciales, los siguientes 2 temas en el entorno educativo y de las TIC:

1. Urge una revisión de la NEM, de sus contenidos, de la capacitación docente y de su implementación, no para sustituir este proyecto de política pública, sino para reforzarlos, en el entendido de que tenemos que acostumbrarnos a políticas públicas de largo plazo y no tomar por rehenes a los ciudadanos y sus necesidades en favor de pleitos políticos.
2. Hay una seria caída de políticas públicas que integren a México con el entorno internacional con respecto a TIC en la educación. Se requiere un profundo análisis, pero sobre todo se requiere toma de decisiones y acciones serias y de política pública.

Les mando un abrazo y mis mejores deseos para este nuevo año 2024. 

¡¡¡Despegamos!!!




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