Educando para la paz
Computer Clubhouse en Ramallah, Palestina
En un mundo que en ocasiones parece estar al borde del precipicio, descubrimos historias que nos reiteran que somos una especie muy compleja, y que siempre hay historias que nos sorprenden, ya sea en lo negativo o en lo positivo. Hoy atestiguamos cómo la sed de venganza lleva a población civil de ambos lados de la frontera entre Gaza e Israel a pagar hasta con la vida, la insensatez de los más radicales. Es muy importante destacar que no es cuestión de números. Los muertos duelen en ambos lados de la frontera. Pero tampoco debemos cerrar los ojos a quienes están perpetrando este genocidio de población civil y que tienen nombre: El grupo Hamás y el gobierno de Israel, bajo las órdenes de Benjamín Netanyahu, quienes están masacrando población civil cometiendo graves crímenes de lesa humanidad, con el silencio de la Organización de las Naciones Unidas.
Sin embargo, esta columna no pretende profundizar el conflicto, sino lo que se hace en favor de la paz. La Organización de las Naciones Unidas, a pesar de su actitud dubitativa ante el conflicto, ha promovido desde los años 70 una cultura por la paz, que ha sido seguida por multitud de países, entre ellos México y América Latina. Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que se desarrollan en un ambiente sano, son felices en espacios que sean estables. Cuando estuve a cargo del Intel Computer Clubhouse del Palacio Postal, pude confirmar que cuando tratas bien a un joven, él siempre te responderá de la misma forma. En un espacio tan delicado como el Edificio de Correos, donde hasta para clavar un clavo, requieres el permiso de Bellas Artes, chicos que en otros lugares podrían haber sido etiquetados, perseguidos, ignorados, encontraban en este espacio un refugio y un espacio para ser creativo y para vivir en un mundo en paz. Este modelo, desarrollado bajo la guía del Dr. Mitch Resnick y del Media Lab del MIT en Boston, Estados Unidos, así como del Museo de Ciencias de Boston, han creado, no sólo un espacio para aprender cómputo, sino para soñar un mundo en paz, un mundo creativo y sobre todo, un mundo hermanado. Y esa simiente ha viajado por todo el planeta.
Hoy en día, opera el Computer Clubhouse de Palestina, de nombre Al Bireh, en la Ciudad de Ramallah, Palestina. Vean este video en donde pueden ver sólo muchachos, como en cualquier otra parte del mundo, creando, diseñando y fundamentalmente, siendo, niños, niñas y jóvenes. Cuando participé en la red, existía además un Clubhouse en Israel. Por alguna razón, ya no existe (es muy probable que sea por insuficiencia de fondos), pero cuando existía, recuerdo que tenían una comunicación y colaboración continua. Así debe de ser, la cultura de paz es inherente a los niños y jóvenes. No hay que enseñarles qué es la paz. Solamente no les arruinemos su paso por la vida. Deseo de todo corazón que cesen los bombardeos, y que otros lugares del mundo en sufrimiento, como en estos momentos Acapulco, en México, dejemos por un momento las actitudes básicas de política miseria y apoyemos la reconstrucción del puerto.
Y hablando del Media Lab del MIT, el Dr. Mitch Resnick ha lanzado esta semana una app para niños llamada Octostudio. Échenle un ojo, y vean este video:
De primera instancia se trata de una app diseñada para equipos móviles, donde pueden programar por bloques, como se hace en Scratch, pero de forma más sencilla aparentemente. Disfrútenlo, porque estas app son gratuitas.
Para finalizar, y como cierre a este tema de una cultura por la paz, y en consonancia con el modelo de la Nueva Escuela Mexicana, a nivel bachillerato hay un trabajo importante que debemos profundizar.
Y retomando la cita que hacen a María Montessori, reafirmemos:
"La educación es la mejor arma para la paz"
Es nuestra vocación ser educadores, hagamos lo que sea necesario para que vivan nuestros estudiantes en un mundo en paz.

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