La sobrecarga a nuestra capacidad de atención.


 La sobrecarga a nuestra capacidad de atención.
Imagen nublada de volcán Iztaccíhuatl desde Amecamenca. ©Luis Lach


Conforme vamos saturando nuestro cerebro de información (algunas veces útil, otra vez no tanto), vamos cayendo en la cuenta de que la expectativa del mercado, de la sociedad en general, es que los ciudadanos de hoy seamos "multitarea", que podamos hacer muchas cosas de forma simultánea. Bueno, esto no sucede así. Escuché hoy el podcast de Diego Ruzzarin, quien toca este tema y concluye, al igual que yo, que las personas requerimos hacer una tarea de forma concentrada, y después otra, y así sucesivamente. Probablemente el género femenino sienta que sí es "multitarea", porque a la vez que están al pendiente de los niños, están resolviendo alguna situación de la empresa en que trabaja y algún requerimiento de su pareja. Pero ni en estos casos existe la multitarea. Lo que en realidad hacemos es acortar el tiempo que le dedicamos a cada tarea, para atender la otra urgencia que nos apremia, y luego la que sigue y así todo el tiempo. 

Y si ponemos atención a las redes sociales, y en general a los dispositivos electrónicos, nos encontramos con que podemos estar en el cine viendo una película y continuamente estamos indagando datos de los actores en nuestro dispositivo, y sin quererlo conscientemente ya nos llamó la atención alguna nota de Facebook, Instagram, etcétera, y al final terminamos por haber absorbido la mitad de la película, de los datos del actor en Wikipedia y de las notas, y lo único que logramos es una gran dispersión del pensamiento, que no se enfoca en una sola actividad, que en palabras de Ruzzarin (tomado de otra persona), va impactando en la reducción del coeficiente de inteligencia de la víctima en cuestión de las redes sociales.

En estos días ha salido a la luz una decisión de política pública en Suecia, donde han eliminado los dispositivos en las escuelas, debido a que en general, con base a un estudio llamado Pirls, los niños en edad primaria de varios países desarrollados de Europa están disminuyendo su capacidad de comprensión lectora, comparados con anteriores muestras de esta prueba. En el mismo artículo de www.compromiso.atresmedia.com, se habla que la causa es multifactorial: se debe tener en cuenta a la pandemia por COVID 19, los modelos educativos y de capacitación docente, pero en especial, es evidente que el mal uso que se da tanto al interior de la escuela, como al exterior de esta a los dispositivos electrónicos puede ser una causa estelar de este problema. Y ni qué hablar en México, donde gobiernos anteriores se inventaron un estudio donde los mexicanos leíamos desde la etiqueta de la mayonesa hasta la Enciclopedia Británica completita, y ni qué decir de la Biblia que un ex presidente pone como unos de sus libros que ha leído completo (¿será?). Y ahora con el esquema de la Nueva escuela mexicana de la SEP, en uno de sus campos formativos (Lenguajes), se busca no sólo acceder a una mejor comprensión lectora, sino a darle espacio a otras lenguas de México.

¿Y realmente son los dispositivos electrónicos un problema en la educación? 

Yo considero que por un lado, sí pueden ser un problema por las siguientes razones:
1. Si lo que hace la escuela es dar acceso a modalidades muy comerciales como el cómputo 1 a 1, que en escuelas de alto nivel económico, aparentemente son estos dispositivos los que hacen la diferencia educativa. Y puede no ser así: el hecho educativo tiene que ver con el modelo pedagógico de la escuela y fundamentalmente con el docente y no con la inundación de equipos electrónicos. Decía Craig Barrett ex CEO de Intel: "Las computadoras no son mágicas, los maestros sí" (curioso en un representante de la industria, pero con una visión responsable del tema, al menos en este aspecto).
2. Para que haya una adecuada introducción de dispositivos se requiere además de una adecuada conectividad.
3. Capacitación docente. Un uso indiscriminado de los dispositivos con un poco entendimiento de para qué lo va a usar el docente, puede llevar a prácticas ineficaces.
4. Modelo educativo. Aunque el artículo que referí descalifica al Constructivismo y lo señala como responsable del fracaso educativo del que estamos hablando, un adecuado programa constructivista o socio crítico en el caso de la nueva modalidad de SEP, el uso de TIC es adecuado.
5. La inteligencia artificial comenzará a ser un problema, en la medida de que la redacción de textos, la creación de imágenes, música, etcétera, quedará en manos de las máquinas, y eso seguirá reduciendo además la capacidad de redacción. Por esta razón, requerimos sistemas que no adopten indiscriminadamente las tecnologías, sino que, como en este caso, reflexionen de qué forma contrarrestar esta proclividad a la no redacción a causa de la IA.

Ahora bien, también creo que no es el problema por las siguiente razones:
1. En modelos de introducción tecnológica en escuelas, donde estas no son la estrella, sino el complemento del proceso educativo, y con un adecuado balance de la exposición a las tecnologías, estas no tienen por qué representar un problema, sino una oportunidad única. Porque no podemos negar que la tecnología ya llegó y no se va a ir. Y que muchos de sus usos no son ni remotamente comparables con medios anteriores, como el libro de texto. Pensar en que un niño o niña aprenda a indagar, con sólo libros de texto es muy limitante, algo que la Nueva escuela mexicana debe de atender en el proceso de evolución de esta política pública. Y que lo haga con el apoyo de internet es un camino inigualable hoy en día.
3. Que mucha de la exposición descontrolada a los dispositivos se da en casa, después de la escuela. Y el espacio de la casa, es fundamental para promover una cultura de la lectura.
4. La IA tampoco debe ser un problema, pero cambiará todas las reglas del juego. Ya no se tratará de qué respuestas de un estudiante en un examen, sino de qué preguntas le haga a la IA.

Yo en lo personal me siento continuamente sobre saturado. No puedo sentarme a escribir, como en este momento lo hago, sin que me avise Linkedin que tengo un mensaje, Facebook me mande otro, al igual que Instagram o Tik Tok y resulta que no estoy escribiendo al 100%, sino que me estoy dedicando a tareas presuntamente simultáneas, y al final me doy cuenta de que, si bien, termino por hacer de todo, lo hago sin la profundidad requerida. ¿Cuál es la alternativa? pienso yo, que debemos desarrollar modelos educativos y de hábitos de vida que moderen el uso que hacemos de las herramientas electrónicas. ¿Se han dado cuenta que en ocasiones en algún lugar público, si no sabemos dónde colocar nuestra atención, volteamos al celular? ¿que evitamos aburrirnos (lo cuál intelectualmente es importante porque nos obliga a buscar respuestas) a través de los celulares? Debemos conceder que el problema no es de estas (las tecnologías), sino enteramente nuestro. Que debemos generar programas de formación en el adecuado uso de las TIC en el entorno escolar. Pero también crear hábitos saludables en la casa, sobretodo si tenemos niños, porque reconozcamos que cada vez que les decimos en la mesa que apaguen el celular, nosotros también lo estábamos revisando. Es una droga muy adictiva, pero también la requerimos para la vida diaria, por lo que la moderación es algo que debemos hacer juntos como sociedad.

De lo que se trata es de no convertirnos en los gorditos que salen en Wall-e, donde una mente artificial les indica qué pensar, hacer, etcétera. Y en este sentido, perder la capacidad lectora (Suecia), o no terminar de adquirirla (México y América Latina), es una amenaza real que debemos atacar desde hoy.

Que tengan una estupenda semana.











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