Al maestro y a la maestra con cariño

 Al maestro y a la maestra con cariño.

                                           ©Luis Lach

Cuando decidí que yo era llamado a seguir la vocación del educador, encontré a la persona que me dio las lecciones más necesarias en el camino que iba a emprender. Esta persona, en vida llevó el nombre de Carlos Viveros, y a quien le rindo un personal homenaje por haberme formado y haber formado a muchas generaciones de niños y jóvenes a través de este juego conocido como escultismo. Cuando acudí con él, porque me iniciaba como dirigente en el espacio para niños en edad de primaria conocida como Manada de Lobatos, él me habló de lo que llamaba los apostolados de nuestra sociedad: el trabajador de la salud, el educador y el ministro religioso. En todas ellas, quien lleva a cabo la misión, se entrega a otras personas. Son el sostén moral de nuestra sociedad y los oficios que miran al horizonte, hacia donde debería de caminar nuestra especie...y tan mal pagados. En el caso de la educación, la misión es la de formar ciudadanos. Otro consejo fundamental que me dio era tener claro que yo como educador era visto como a través de una vitrina por los niños, todo lo bueno, todo lo malo que yo hacía se convertía en un mensaje que podía ser constructivo o dañino. Y ese par de elementos, han sido un faro en mi trayectoria en la educación. Les deseo felices pretextos para mejorar este mundo a todas las docentes y los docentes.

¿Y las emociones apá?

Daniel Goleman, el psicólogo que ha desarrollado la teoría de la Inteligencia Emocional, comienza su libro del mismo nombre con esta cita de Aristóteles:

"Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. 
Pero para enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en
el momento oportuno, con el propósito justo y el modo correcto, eso,
ciertamente, no resulta tan sencillo"
Aristóteles en Ética a Nicómaco

Leyendo el párrafo concluyo, que si me pidieran una definición de asertividad, utilizaría esta frase de Aristóteles. Pocas personas de mi generación y creo que casi de ninguna otra, recibieron algún tipo de formación en cómo manejar sus emociones. Muchos de los grandes errores que cometemos se deben a exabruptos causados por impulsividad u otras respuestas emocionales que se convierten en un bloqueo de nuestro crecimiento. Y en estas últimas décadas, investigadores como el citado Goleman, Howard Gardner y otros, han lanzado luz sobre este tema fundamental. Una persona puede ser brillante, como Sheldon Cooper, el maravilloso personaje de la serie cómica "The big bang theory", pero si no controla sus emociones, quizás no avance en la vida en todo su potencial, a diferencia de otra persona menos dotada para temas de raciocinio, pero con un buen andamiaje para manejar sus emociones, y que de pronto llegan más lejos en la vida. Otro personaje que he descubierto recientemente, es al Señor Spock, de la serie original Star Trek, filmada a partir de 1968. Me ha maravillado todos los elementos científicos y tecnológicos que se vislumbran en la serie. Pero del personaje Spock, llama la atención que es una mezcla, de humano y Vulcano, lo que lo hace radicalmente racional. Ninguna emoción lo altera. Y si bien, se intenta establecer esa disociación en la serie entre lo racional y lo emocional, se logra parcialmente. En uno de los capítulos, sonríe ante una situación particular, lo cual sería descartable en una persona sin rasgos de emociones. Esto es, no es sencillo siquiera imaginar qué podríamos construir como individuos, si no hubiera un catálogo de emociones, que en ocasiones nos limitan, bloquean, pero que también son esenciales para construir conocimiento, ciencia y por supuesto, como herramientas educativas.

Y como comentaba en la columna anterior, la escuela no es sólo el conocimiento a adquirir (en el cual también se involucran las emociones), sino también el patio de la escuela. Y justo, la irrupción de las TIC en la educación han provocado poner atención en todo esto. Las llamadas habilidades del Siglo XXI: Pensamiento crítico, trabajo colaborativo y alfabetización digital, son la piedra angular del ciudadano de este siglo, y el reto está en contemplar todos los elementos que comprenden la formación integral del individuo: razón y emoción incluidas.


                                    Esquema de las Habilidades del Siglo XXI, toma de eduteka.org 

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