Gordon Moore y la Ley Moore

 Gordon Moore y la Ley Moore


                                  Gordon Moore

El pasado 24 de marzo falleció uno de los más grandes pilares de la industria tecnológica. Gordon Moore en su tiempo fundó junto con Robert (Bob) Noyce en los años 60, una compañía de nombre Fairchild Semiconductor y posteriormente a finales de los 60, Intel Corporation, compañía que está en la base de los avances tecnológicos, debido a que produce el microprocesador, que es el cerebro de la computadora. A partir de allí surge toda la magia de las nuevas tecnologías. Por supuesto que existen hoy en día otras marcas de microprocesadores en la industria, tanto para equipos de cómputo (PC, Laptops), como Intel y AMD (y recientemente Apple). Para celulares están Qualcomm, Apple, Samsung). No es menor el dato, dado que algunos de los temas de geopolítica (China-Estados Unidos) hoy en día se relaciona con quienes producen la tecnología, y en este caso particular, los microprocesadores.

En términos simples un microprocesador es una pastilla que va en la computadora, compuesta de una cantidad de transistores que le permiten realizar las operaciones de forma rápida y en volumen. Cada transistor es una pieza que tiene dos posiciones, encendido y apagado, y la cantidad de opciones de que cada transistor se encienda o apague da lugar al poder de cómputo del equipo.

En 1971, Intel sacó al mercado el que es conocido como el primer microprocesador, al que bautizaron como Intel 4004, y que contaba con alrededor de 2,300 transistores y se usó para la construcción de calculadoras de oficina. Y aquí surge la que se conoce como "Ley Moore":

                 
Ley Moore

Gordon Moore predijo desde los años sesenta que cada dos años la capacidad de los microprocesadores se duplicaría, y con ello la cantidad de operaciones y funciones que desarrollara cada equipo de cómputo. Esta ley hasta el día de hoy ha sido cierta, lo que ha llevado a que de los 2,300 transistores que tuvo el microprocesador en 1971, hayamos pasado a la abismal cantidad de 1,200 billones de los nuestros, o sea, 1200 millones de millones de transistores, en el chip llamado Wafer Scale Engine. Esto, de acuerdo a la revista Xataka. Claro, esto lo tiene un chip especial no común en el mercado. Si vamos a algo más conocido, que podamos encontrar en Office Depot, el Intel Core i9-13,900K de 7nm, tiene 14,500 millones de transistores en una pastilla que es del tamaño de una uña. Uno equivalente de AMD en 7nm puede tener 19,000 millones. ¿Y eso en qué se traduce?

¿La Ley Moore en qué se traduce para un mortal?

Estamos acostumbrados, a que cada vez que adquirimos un dispositivo de cómputo, si no es obsoleto ya, le quedan 5, 4, 3, 2, 1....Esto quiere decir que los cambios son vertiginosos y los saltos tecnológicos han sido monstruosos. Lo vemos en la cantidad de cosas que hace una computadora hoy a como lo lograba antes. Tales han sido los saltos, que los grandes adelantos de software (Microsoft, Apple, Google, Facebook, la inteligencia artificial, etcétera), le deben la posibilidad de darlos al microprocesador de la computadora. Tan así, que cualquier smartphone de hoy en día tiene una capacidad de cómputo mucho mayor a la computadora que llevó a la Apolo 11 a la Luna. 

Hasta el día de hoy, la Ley Moore sigue vigente, y ha tenido que vencer desafíos, como el hecho de que el transistor se haga cada vez más diminuto. Un virus de la gripe mide alrededor de 90 nm (nanómetros), mientras que un procesador de los que mencioné mide 7nm. El virus vería al transistor como yo veo a mi perrita. Y esto tiene una serie de complejidades físicas, como resolver la disipación del calor o vencer barreras físicas debido al tamaño minúsculo de los elementos del transistor. Y con todos esos retos, la Ley Moore, ha seguido avanzando. (en mi opinión no es en realidad una Ley científica, sino más bien un enunciado que habla de la trayectoria que seguirá el desarrollo en este caso, de los transistores en un microprocesador).

La Ley Moore y la justicia social

Conforme tenemos avances tan vertiginosos de la tecnología, los grupos más desfavorecidos o con poco acceso a la tecnología (edad, género, nivel social, etcétera), o sectores, como el de la educación pública (e incluso privada), se van rezagando cada vez más. A esto se le llama comúnmente "brecha digital", y provoca que estas diferencias se profundicen aún más, en una brecha más severa que es la brecha de pobreza. A pesar de ello, surgen tendencias, como los smartphones, de los cuáles hablé la semana pasada, que han cerrado la brecha de acceso a equipos, democratizando el acceso, mas no la conectividad, o sea, el internet. 

Como he mencionado ya, los avances tecnológicos no son ni buenos, ni malos, lo que no tienen es remedio, y aquí hay qué atender los retos que nos representa cada nuevo avance, como es el caso del que ha adquirido una gran notoriedad en estos días: la inteligencia artificial, la cuál puede profundizar aún más la brecha de pobreza, ya dirigida a grupos que antes no lo imaginarían: los profesionistas (en forma de desempleo).

La Inteligencia Artificial y los empleos

Un ex colega mío Ricardo Carreón, escribe sobre los impactos que podrá tener ya desde este año la IA en los empleos. Esto lo retoma de un estudio de Goldman Sachs, donde se habla que a nivel global se perderían 300 millones de empleos (que es una barbaridad. Imagínense: cada empleo a cuantas personas afecta (las familias alrededor del empleado), hagan las cuentas y tendrán a la mitad del planeta o más, sin chamba). En el caso de México, de acuerdo a Forbes, nos referimos a un 50% de las plazas laborales las que se perderán (¿Eso afectaría a más del 50% de la población? no sé, porque este país también depende de otras formas de ingreso como la economía informal, pero de que el número es grande, sí que lo es). Y no es que esto vaya a suceder en 10 años, ya está sucediendo desde este mismo año. A mí me parece que es un golpe del que no estamos preparados para enfrentar. Italia ya está poniendo freno al uso de Chat gpt, aunque creo que esas medidas no serán efectivas, creo yo, en el mediano plazo. 

La que yo pienso que debe ser una medida en que nuestros gobiernos se pongan a trabajar, es en la regulación de estas tecnologías. Es claramente un tema de legislación de los países donde siempre hay un fuerte rezago contra las nuevas tecnologías. Recuerdo que Bill Gates hace tiempo sugería que aquellos lugares donde los robots van sustituyendo mano de obra, se impongan impuestos, que generen recursos permitan dar el salto a promover nuevas ocupaciones para las personas. Ya no se trata de labores técnicas como cobrar el estacionamiento, o pagar en el supermercado. Ahora una herramienta de IA puede, por ejemplo, crear un contrato con todos los requisitos legales, lo que hará que los abogados ya no sean necesarios, o los contadores, periodistas o médicos. Nuestro cerebro está siendo desplazado por la IA, y aunque hay que ver cuáles serán los nuevos empleos, mucho me temo que no cubrirán la cantidad de los que se pierdan.

Ciertamente yo pienso que un docente seguirá siendo muy importante en la formación de las personas. Donde la IA está impactando seriamente (y me parece que no es tan malo), es en la forma en que la educación sucede. Eso sí, ya me imagino los lugares que quieran regresar al lápiz y papel, pero eso, como en Italia, no debería durar mucho tiempo.

Wall-e y la IA

Esta película de Disney retrata un escenario de apocalipsis, donde la raza humana tiene que huir del planeta Tierra, el cual se ha vuelto inhabitable ecológicamente (raro en Disney una película con estos elementos). La nave regresaría en el momento que la Tierra pudiera ser habitable de nuevo. Pero lo que mas me llama la atención es que los seres humanos son unos seres gorditos, que han perdido incluso la capacidad de caminar, ni de hacer nada productivo, excepto pasearse por la nave. Y todos controlados por una IA. Esta ficción puede llegar a tener elementos que se están conformando hoy en día, con una diferencia notable; en nuestra realidad hay desempleo, en la de Wall-e, no. Mi opinión final es que si no queremos un desastre humanitario de grandes proporciones, no es a los avances tecnológicos a los que hay qué regular, es al modelo económico neoliberal al que debemos controlar, porque es este el que se desentiende de las personas desempleadas, porque sigue creyendo o queriendo hacernos creer que es la mano invisible la que nos guía y beneficia a todos en el mercado. Y eso no es cierto.

Les envío un saludo afectuoso y disfruten estos días de descanso.










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