El derecho a la privacidad y la educación

 El derecho a la privacidad y la educación


                                    ©Luis Lach

No es de extrañar que los grandes cambios tecnológicos, no tienen saltos equivalentes en las leyes que protejan a los ciudadanos ante potenciales amenazas de estos nuevos entornos, dejando muchas veces en el desamparo y la vulnerabilidad a sectores enormes de la población. Un ejemplo fundamental es la protección de la privacidad y los datos de las personas. 

Se habla mucho del tema, pero a pesar de ello la privacidad de nuestra información es sumamente vulnerable. Y la idea en esta columna de hoy es plantear algunos de los peligros que suponen los malos usos de la información a nuestro alcance, especialmente en el ámbito educativo y qué deben hacer los tomadores de decisiones, profesores, padres y madres de familia y comunidad alrededor de las escuelas, tanto públicas, como privadas, para asegurar la protección de la información de niños, niñas y adolescentes y por supuesto del resto de la comunidad educativa.

Tan importante es el tema, que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, lo consigna en su Artículo 12:

"Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques".

Sin embargo, es tal la potencia de las nuevas tecnologías, en forma de redes sociales, inteligencia artificial, buscadores, etcétera, que resulta casi imposible ponerles un freno. No importa que a la hora de firmar un contrato con una compañía de celulares, marques que no quieres recibir publicidad o llamadas de ellos, que en la realidad les importará muy poco, y te acosarán con toda clase de productos, renovaciones, y demás. 

Para ello, en esta columna, el día de hoy compartiré información que todo educador debe saber y proteger:

¿Cuál es la edad para poder tener una cuenta en redes sociales?

- Para Facebook, Whats app e Instagram, la edad mínima es de 13 años.
- Tik Tok, tiene como edad mínima 16 años
- YouTube, edad mínima 14 años

Cabe señalar que todas estas redes sociales tienen alternativas para usos en menores de edad, con restricciones y la supervisión de padres, madres o tutores. Si por alguna razón, un menor tiene cuenta en el espacio regular de alguna de estas redes sociales, significa que falseó su edad el menor o algún adulto o persona cercana que lo haya apoyado en el proceso.

¿Qué leyes protegen nuestra información?

Para el caso de México, se cuenta con la Ley Federal de datos personales en posesión de particulares, que conagra el derecho de las personas que sus datos sean resguardados, protegidos y respetados por aquellas entidades que los requieren, cosa que por supuesto no sucede. Baste recordar la base de datos completa que fue vendida y que se podía encontrar incluso en la Plaza de Santo Domingo en la Ciudad de México por el entonces Instituto Federal Electoral (IFE), hoy INE. 

¿Qué hacer para proteger nuestra información y la de nuestra comunidad educativa?

Existen muchas formas de proteger nuestra información, pero que por lo general son muy engorrosas y no se terminan por utilizar de forma generalizada. Eso sí, a pesar de sus protocolos, no existe ninguna que sea 100% segura. Sin embargo, mantener medidas de protección de la información reduce mucho los riesgos. Algunas de estas son:

- Cifrado de mensajes o información. Consiste en convertir nuestra información en un código que sólo quien tenga la llave en forma de una contraseña elaborada la pueda descifrar. Un ejemplo de información cifrada, es la firma digital que se utiliza para emitir facturas en el SAT (Servicio de Administración Tributaria).
- Utilizar protocolos como VPN (Virtual Private Network). Consiste en canales seguros de internet donde la información corre de forma protegida. Esta es muy útil en grandes empresas que deben asegurar que información privilegiada no se filtre a competidores. Existen algunas redes VPN gratuitas para usuarios individuales.
- Establecer autenticación de dos pasos en todos los lugares donde ingresemos con una contraseña. Probablemente es la más conocida por el público general. En especial, cuando descubres que tu cuenta de Facebook o Microsoft, Google, etcétera fueron hackeadas y terceras personas pueden estar utilizando tu cuenta. Todas las plataformas: Google, Microsoft, Apple, Facebook, Twitter, etcétera las ofrecen y lo mejor es utilizarlas. Y consiste en establecer pasos para autenticar tu cuenta, que implican el que se te envíe un correo electrónico o un mensaje a tu celular verificando si eres la persona que está intentando ingresar.

Otro tema de fundamental relevancia en las instituciones educativas son las plataformas donde corre la información de administrativos, docentes y estudiantes. Es muy común ver escuelas, donde se trabaja con cuentas genéricas  de correo electrónico, Whats app, etcétera, que hacen que nuestra población sea muy vulnerable a los riesgos de la información y datos personales de nuestra comunidad escolar. Las grandes compañías tecnológicas tienen respuestas específicas, que inician con licencias gratuitas que operan dentro del dominio (sitio web) de la escuela y que generan un entorno seguro. Veamos:

1. Google Workspace for Education. En la versión gratuita te permite crear cuentas de correo para toda la comunidad escolar, dando acceso a todas las herramientas de la marca en un entorno seguro, dentro del dominio de la escuela. Esto es, utilizando la dirección web de la escuela y asegurando el acceso solamente a las personas que pertenecen a ella, dando con esto protección de la información de todos los usuarios, pero además creando un ambiente educativo muy rico en recursos.
2. Microsoft Office 365 for Education. Una opción similar a la anterior, con los recursos ya conocidos de la marca.
3. Apple Education.  Esta solución no es gratuita del todo, ya que depende de la compra de dispositivos iPads por parte de la institución educativa (o de sus estudiantes), pero muchos de los recursos que vienen incluidos en estos son de uso libre.

Quizás porque ya sentimos haber superado la pandemia, pueden muchas instituciones no percibir la necesidad de apostar por plataformas seguras como las que se mencionan. Sin embargo es crucial entender los riesgos de una comunidad educativa desprotegida en términos de datos personales. Ninguna institución se salva de tener que utilizar las tecnologías incluso en entornos presenciales y ello implica riesgos que debemos proteger.

¿Qué otras cosas tengo que protegerme y proteger a menores?

Algunos conceptos tecnológicos en los que se debe trabajar en entornos educativos son, por ejemplo:

1. Ciberacoso. Si bien, el acoso en el patio de recreo es algo que se ha vivido siempre, las características que puede adquirir en las redes puede ser altamente peligrosa. Vale la pena ver la cinta Después de Lucía para entender lo altamente agresivo que puede convertirse un entorno no regulado en redes sociales entre menores de edad.
2. Grooming. Es la versión de ciberacoso entre mayores de edad. Twitter es un ejemplo de las dosis de agresiones e insultos que una red social puede contener. Y malo que te agarren de su puerquito, porque como dirian en mi pueblo, no te la acabas...
3. Sexting. Es la distribución de mensajes e imágenes con contenido sexual. Si bien, entre jóvenes es algo muy común, debe alertarse sobre los riesgos, por ejemplo, de que la información sea filtrada y caiga en manos de otras personas para otros fines. En este sentido, aunque el tema es delicado, se debe proveer información a los jóvenes de prácticas de este tipo que impliquen menos riesgos, como aplicaciones que borren las imágenes después de un tiempo, como es el caso de Signal, que es equivalente a Whats app.
4. Texting. Que sería el abuso en el envío de mensajes de texto. Muy común en aplicaciones como Whats app. Y en el caso de adolescentes, una práctica muy enajenante que hace que literalmente se queden dormidos con el teléfono en la cara.
5. Sharenting. En esta sociedad actual tan narcisista todos queremos poner nuestras selfies hoy sí y mañana también en Instagram, Facebook, o en reels de videos en Tik Tok, Instagram, Youtube, Facebook, etcétera. Eso en sí es todo un riesgo. Pero hay quien lo lleva más allá, porque como dijeran los clásicos "uno, como quiera, ¿pero las criaturas?", y se ponen a poner fotos de su bendición, no una, sino cien, mil, las veces que sean. Esto representa algunos riesgos: 
    1. De seguridad. Las imágenes de nuestros hijos están circulando alrededor del mundo, y cualquiera puede tomarlas para fines perversos, como pornografía infantil o dar más datos de los que se requieran a grupos del crimen organizado; 
    2. ¿Ya le pediste permiso al niño?. Seguramente dirán, es muy chiquito para pedirle permiso y que entienda además qué implicaciones tiene esto, pero eso no quiere decir que no tenga derechos. Imagínense que ese niño crezca y descubra que ha sido imagen para el narcisismo de mamá y papá por años, que sus fotos han circulado profusamente y que esto no tiene remedio. ¿Qué creen que sentirá ese menor ya adolescente o joven?, ¿enojo?, ¿frustración?, ¿sentirse perpetuamente abusado por sus propios padres? Si bien, siento que gradualmente hay mejores prácticas e información entre la población sobre estos temas, es algo que se debe seguir educando a nuestros estudiantes, a los padres y madres y al resto de la comunidad escolar.

Les envío un afectuoso saludo.



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