Las mil opciones que tenemos

 Las mil opciones que tenemos


                                                  ©Luis Lach. Escuela Chiapas, México, 2005

Como dirían los clásicos, cuando creíamos tener todas las respuestas, nos cambiaron las preguntas. La educación es una institución del Estado muy poco proclive al cambio. Es clásica la foto de un salón de clases hace 100 años que comparada con una tomada el día de hoy, la única diferencia es que una de ellas es a colores y la otra no. El acomodo de los pupitres sigue haciendo prevalecer a la figura del docente, dueño del conocimiento y de todo aquello que suceda en su salón de clases. No importa que hace más de 100 años, grandes paradigmas del pensamiento educativo como María Montessori, Piaget y demás mostraron cómo aprendía el niño y en el que un aprendizaje centrado en sus necesidades era el camino natural. 100 años después, aunque el discurso oficial reconoce eso, las aulas siguen siendo tan tradicionales como antes, centradas en el dictado, la memoria y la figura omnipresente del adulto.

Sin embargo, el advenimiento de las TIC (Tecnologías de la información y comunicación) como herramientas súper poderosas a las cuáles ya no se puede domar tan fácilmente (como lo diría Seymour Papert), estas van ganando espacios poco a poco (bueno, depende específicamente dónde estemos hablando. Habrá escuelas que cuenten con el mismo pizarrón de hace 100 años, y otras que buscan adoptar nuevos medios). La pandemia ayudó a cerrar brechas tecnológicas en muchos lugares, no así los modelos educativos que siguieron este curso resistente del que hablamos tanto. Muchas de las resistencias a la adopción pueden tener que ver con limitaciones presupuestales, pero no siempre esa es la razón. A pesar de todo, se asoman nuevas formas de aprendizaje que vale la pena desglosar, dado que hoy en día hay muchas más opciones y esa diversidad es muy benéfica para la educación.

Modelos tecnológicos en la educación

Soy de la idea de que todo cabe en la educación (inclusive la tradicional tiene su espacio). De lo que se trata es de utilizar los medios, modelos pedagógicos, etcétera, conforme las circunstancias lo requieran. A partir de la pandemia debe entenderse que hay modelos de operación de una escuela, de un salón de clases, etcétera, conforme lo vamos necesitando, con base en las siguientes posibilidades:

Escuela presencial

Una vez que se ha ido anunciando la aparente remisión de la pandemia, hemos corrido despavoridos a la escuela presencial, particularmente en los niveles básicos. Sin embargo, esta escuela ya no puede seguir siendo como antes. El que sea presencial, no significa que no haya tecnología. Por supuesto, más que nunca requerimos ir incorporando plataformas, y soluciones que potencien la calidad de lo que hacemos en presencialidad. Hay subvariedades en algunas escuelas (particularmente de bachillerato para arriba), donde los estudiantes pueden o no ir a la escuela, y entonces presencialmente se puede tener a un grupo cara a cara y a otro unido por videoconferencia o a través de plataformas educativas, según sea la necesidad.

Escuelas en línea

Esta modalidad, si bien ya existe desde hace años, puede vivir una edad dorada. Espacios creados para estudiantes, generalmente a nivel universitario, pueden acceder a un modelo que puede presentar ciertas variantes:
- Modelos síncronos, esto es, en los que las clases se dan en línea, en tiempo real a los estudiantes, amén de actividades a cubrir de forma asíncrona. Ejemplos pueden ser: UNIRUOCUNAD, etcétera.
- Modelos asíncronos, en los que los participantes van llevando el ritmo de su aprendizaje según sus posibilidades de tiempo. Una variedad muy popular son los llamados MOOC, o Massive Online Open Courses, creados para que una gran cantidad de estudiantes puedan participar. Se pueden llegar a tener hasta 50,000 estudiantes en un curso, Ciertamente la eficiencia terminal no es muy alta, y quizás opten por un certificado, un  10%, pero que de acuerdo a estos números seguiría siendo alto. Ejemplos de entidades que promueven MOOC son: CourseraEdXMéxico XITESMUNAM, etcétera.

Es de notarse que estos modelos educativos están fundamentalmente pensados para opciones universitarias, escuelas técnicas, etcétera, donde el estudiante es ya un adulto que puede o no trabajar, pero que ciertamente puede estar a cargo de la toma de decisiones sobre su proceso educativo.

Escuela híbrida

Con la iglesia nos hemos topado Sancho. Justo el punto álgido durante la pandemia y en la transición a la escuela presencial ha consistido en entender qué es la escuela híbrida: 1. Tener una porción de la escuela de forma presencial y otra en línea es escuela híbrida; 2. Tener a la escuela 100% presencial y con actividades intensivas de uso de tecnología, también en híbrido. Esto es, lo que define a la escuela híbrida es la combinación que se haga del uso de tecnologías, ya sea presencialmente, en línea o mixto.

A las escuelas en los niveles básicos se les complicó el adecuado uso de TIC, durante la pandemia y posterior a ella. Y dado que el panorama cambia muy rápidamente, ya se nos olvidó cuando estábamos en el punto de tener un porcentaje de la escuela presencialmente y el otro no. Hoy en día pareciera que nos regresamos al punto previo a la pandemia y eso puede ser un error. Las escuelas en los niveles básicos hasta bachillerato deben asumir la versatilidad en el uso de modelos pedagógicos y recursos tecnológicos si quieren mantenerse vigentes y competitivas. A eso hay que añadir el asumir el modelo socio crítico, adoptado por la Nueva Escuela Mexicana, cuyos elementos comunitarios coadyuvarán fuertemente a la restitución del tejido social. Pero nada de esto sin la tecnología. Recuerden, todo suma, debemos adoptar todas las estrategias necesarias para tener un paradigma educativo versátil.

A cada quién, lo suyo

Es de notarse que la educación previa a la Universidad tiene una dinámica diferente que la universitaria. El futuro requiere una universidad diferente, más acorde a las reales necesidades de los países. Y eso está sucediendo rápidamente y es la razón de que los modelos en línea e híbridos están teniendo un muy fuerte despegue. No así en la educación básica y media superior, donde todavía contamos con fuertes resistencias a la adopción de un modelo versátil en el uso de TIC.

Conclusión

Tomás Alva Edison pensaba que el advenimiento del cine (allá por los años 20 del siglo XX), tendría un efecto transformador en la educación. Tenía razones para pensar que esto podía ser revolucionario. Sin embargo, no sucedió. 100 años después contamos con las TIC que son mucho más poderosas y revolucionarias y seguimos encontrando razones para sabotear su uso en la educación. Dejemos de pensar en este mundo de adultos en el que ajustamos todo un sistema para la comodidad del maestro y no para la necesidad del estudiante. Y estos mil y un modelo que existen son una pista en la dirección correcta. 

¿Qué opinan?

La próxima semana conversaré sobre el Metaverso en la Educación y los Recursos Educativos Abiertos (REA).

Les mando saludos.

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