Hacedores

 Hacedores


©Luis Lach. Miembros del Clubhouse Palacio Postal haciendo robótica con Lego. 2003

De entre las muchas tendencias en educación que han cobrado relevancia al paso del tiempo, la de los Hacedores (Makers), ha cobrado particular relevancia. ¿Y qué es eso de los Hacedores?, en términos simples, son espacios físicos donde niños, niñas y jóvenes desarrollan actividades y proyectos para hacer cosas. Esto quiere decir, que pueden trabajar desde fabricar elementos sencillos, como podría ser aprender a hacer un cajón de madera para bolear zapatos, hasta proyectos de robótica, impresión 3D, programación, y un larguísimo etcétera porque las posibilidades son infinitas, tanto como la imaginación del participante, la del facilitador y de los mentores de proyectos. Lo importante es formar comunidades que resuelven problemas, se plantean retos, desarrollan proyectos que residen en su imaginación y que de lo que se trata es de que los hagan realidad. Un espacio de Hacedores, o comúnmente llamados Espacios Maker, puede estar ubicado en la escuela, en centros comunitarios de gobierno o de organizaciones civiles. 

Y todo esto ha derivado en lo que se conoce como Movimiento Maker, que nace hacia el año 2012. Sin embargo, los Espacios Maker ya existían desde hacía mucho. Y de hecho, todos aquellos talleres en que se aprenden oficios, técnicas, tecnologías, son al final del día Espacios Maker. Podemos ver la gran variedad de carreras técnicas que se desarrollan en los bachilleratos tecnológicos pertenecientes a la DGETI y todos ellos son Espacios Maker. O cuando allá por el año 1 caña, yo estudiaba en una secundaria pública, y aprendí el oficio de la imprenta (las que hacían tarjetas de presentación, de navidad, y demás). Pero entonces, ¿cuál es la diferencia de todos esos espacios con aquellos que impulsa el Movimiento Maker: fundamentalmente reside en el modelo educativo, orientado a las Habilidades del Siglo XXI (pensamiento crítico, trabajo colaborativo, resolución de problemas) de las que constantemente hablamos y al sentido de comunidad para el desarrollo de proyectos.

Ejemplos son muchos. Me voy a concentrar en uno particular, el cuál coordiné hace unos 20 años (me atrevo a asegurar que es el primer Makerspace que hubo en México), se trata del Intel Computer Clubhouse, un modelo desarrollado por el Media Lab del MIT y el Museum of Science de Boston, quienes, con el patrocinio de la empresa de semiconductores Intel, implementaron alrededor de 100 Clubhouses alrededor del mundo. En el caso de México, en 2002, se creó el primer Computer Clubhouse en el Palacio Postal de la Ciudad de México y el segundo en el Planetario de Guadalajara, Jalisco. Y un par de años después (2004), un tercer Clubhouse en el Faro de Oriente, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México (este último aún opera).

El Clubhouse es un modelo donde niños, niñas y adolescentes desarrollan proyectos basados en sus propios intereses, con el apoyo de mentores especializados. Este espacio cuenta con diferentes áreas: Música, Video, Robótica, computadoras con software como la suite de Adobe, para Fotografía, diseño; softwares para programación, etcétera. Los miembros del clubhouse asistían (me refiero a mi época), y al primer lugar que se dirigían era a la "mesa verde", la cual era un lugar ideal para saludar amigos, o desarrollar proyectos, o celebrar un cumpleaños. No había "clases de computación", o de "Photoshop", en realidad se invitaba (sin forzar) al miembro a que pensara qué le gustaría hacer y una vez definidos se apoyaba con un mentor que sabía del software que se iba a utilizar o de la técnica que se requería. Ejemplo de ello, fue un proyecto donde el mentor les enseñó a hacer cómics, comenzando con dibujos a mano que posteriormente escaneaban y en Adobe Illustrator los detallaban, ponían color y demás partes del proceso. Paralelamente construían una historia con la que terminaban el cómic. Otro proyecto consistió en una estación de radio por internet (estamos hablando de 2003, en que eso era muy poco común), que se llamaba "Radio Chi", y así cada sueño que tenían los miembros, podía convertirse en un sueño que hacían realidad. Por supuesto no faltaban los proyectos de programación con un software que en ese entonces todavía existía, de nombre "Micromundos"; hoy en día en estos espacios trabajan con Scratch en línea, y con la comunidad de niños, niñas y jóvenes alrededor del mundo que la utilizan. Igual que en el caso de la transición de la programación al trabajo con tarjetas Arduino, que les ayudan a programar objetos (luces, sensores, robots, etcétera.

Un elemento crucial del Clubhouse era el concepto de comunidad. Como decía, en la "mesa verde" celebrábamos los acontecimientos del espacio, lo que lo hacía algo más allá que hacer cosas, era un lugar también donde encontraban un sentido de identidad y de apropiación. Y tan así, que en 4 años que operó el lugar en el Palacio Postal, todo el equipo, mesas, computadoras y demás, estaban en perfecto estado. Incluso las columnas que eran de escayola, y que por ser un espacio controlado por El Instituto Nacional de las Bellas Artes, no podías clavar un clavo sin su permiso. Al entregar el lugar se encontraba este en perfectas condiciones. Y eso no habría sucedido, de no ser porque estos muchachos se sentían reconocidos, protegidos y empoderados, y por tanto cuidaban el lugar.












La siguiente semana conversaré sobre otras experiencias de Espacios de Hacedores en México y alrededor del mundo.

Feliz semana.


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