La nueva escuela mexicana

 La nueva escuela mexicana



Quiero comenzar por aclarar desde qué lado de la educación escribo. Vivimos tiempos en donde la polarización dirige nuestras miradas y opiniones y eventualmente somos calificados o calificamos a quien piensa como nosotros o todo lo contrario, y difícilmente podemos ver valores al menos parciales en aquello con lo que no se está de acuerdo. Creo que es muy importante tener una posición ante la vida, en lo social, en lo político, pero si no queremos salir a matar gente, o vernos involucrados en una guerra, lo mejor es seguir preservando la tolerancia a posturas y a convivir con las herramientas, que aunque imperfectas, como las elecciones, son las que nos han permitido no tener una guerra civil en más de un siglo (habrá quien diga que no es así por el narco, o movimientos reprimidos por los gobiernos, etcétera). Sin embargo, pienso que la realidad es diferente y que entre más logremos tolerar posturas divergentes, estaremos ante una sociedad más sana, porque mucha de esa gente con la que podemos tener diferencias son parte de nuestra misma familia, amigos o compañeros de trabajo.

Dicho lo anterior, les comento que en la educación yo he tenido un trayecto peculiar. Descubrí la educación en un proyecto educativo informal, como es el movimiento Scout. Fui maestro a nivel bachillerato en colegios privados durante unos 12 años, participando, entre otras cosas en la Organización del Bachillerato Internacional. Posteriormente me incorporé a otro proyecto extracurricular, el Intel Computer Clubhouse, y fui invitado a colaborar por la empresa Intel en sus proyectos educativos, de su programa de responsabilidad social, y así he seguido la vida, entre proyectos educativos formales, informales, de consultoría, en la sociedad civil, etcétera. No he sido parte del magisterio, y por tanto mis opiniones vienen desde fuera de este. Sin embargo, considero tener una opinión que quiero expresar.

Hoy mismo (2 de septiembre de 2022), participé en un conversatorio convocado por Red Magisterial, una organización que es un punto de encuentro de los maestros de educación pública de este país. Esta reunión fue con el Dr. Marx Arriaga, Director General de Materiales Educativos de SEP, quien estuvo hablando de diferentes elementos que componen lo que se llama Nueva Escuela Mexicana. Fue un evento muy interesante, donde se tuvo oportunidad de entender las razones de fondo de este proyecto del gobierno federal. Trataré de compartir mis impresiones de las cosas positivas que tiene el programa (que son muchas), pero también comentaré lo que considero que son inconsistencias o lo que considero personalmente como carencias o fallas de este modelo.

Aspectos Relevantes

1. Lo primero que me resultó estupendo es que se trata de un modelo pedagógico de resolución de problemas a través del aprendizaje basado en proyectos (ABP), cuyo componente es rescatar el sentido de la escuela como un espacio comunitario, lo cual será algo que se irá construyendo, no importa si es una ciudad o en el campo, dado que este modelo se adapta a cada realidad donde vive el niño o la niña. Esto es, su comunidad inmediata. Es evidente que el tejido social está muy deteriorado en el país y rescatar el sentido de comunidad, de colaboración, es algo que se requiere de forma urgente. 
2. Sustituyen el modelo constructivista por un modelo Humanista (perfil socio-crítico). En este sentido el foco ya no será en las competencias que son constructivistas por este modelo de aprendizaje a través de ABP construido de forma comunitaria de tipo Humanista. Vale decir que sería conveniente que no se abandone por completo el modelo constructivista, algo que el Dr. Arriaga concedió a pregunta expresa.
3. Se asegura que el docente tendrá libertad menos acotada por la SEP, y con una menor carga administrativa.
4. Se refuerza al libro de texto como recurso base para todas las escuelas, pero se buscará generar más recursos para ir incorporando bibliotecas donde no las hay, y reforzar donde sí. También se informa que habrá anualmente un libro de texto para el maestro y bibliotecas de libros en tirajes, estos últimos, acotados inicialmente.
5. Sugiere como parte del andamiaje teórico (sin que haya profundizado en la conversación al respecto, pero que se nota que han trabajado en esto), que los profesores, pueden comenzar por familiarizarse con el gran pedagogo brasileño Paulo Freire. Particular atención le mereció el libro La educación como práctica de la libertad.
6. Señala que el modelo neoliberal fue borrando los espacios comunitarios, individualizando a los estudiantes, como para prepararlos para el mercado laboral. Y buscando que eventualmente la educación pública se privatizase. En este punto, siempre he pensado que más que privatizarla (la educación pública), lo que se buscaba era reservarla sólo a los sectores pobres, borrando la posibilidad de movilidad social. Es claro que hay dos momento de la educación pública en el México de los últimos 60 años: una escuela pública previa al modelo neoliberal, donde yo me formé y que era transversal a las clases sociales, además de permitir el ascenso social. Y otra escuela que se fue desarticulando, hasta tener la escuela pública que conocemos hoy, que no promueve dicho ascenso.

No me detengo a hablar de los aspectos relativos a a estructura que se va a reformular, ni a las escuelas piloto que van a arrancar en cada entidad federativa, porque fundamentalmente en lo que puse atención fue el modelo pedagógico que presenta la nueva escuela mexicana.

Aspectos a revisar

1. Lo primero que salta es que este modelo surge en el 4º año de gobierno. Esto es, para cuando sea el despliegue seguramente estaremos al final del presente sexenio y es muy probable que suceda de nuevo, como en el anterior sexenio, que lo toleren un rato y después venga otra idea genial a comenzar de nueeeeva cuenta desde cero. En este sentido, el plan de la SEP y del Dr. Arriaga en lo particular cumple con la tradición en las políticas públicas de este país de: 1. Descalificar todo lo hecho con anterioridad y 2. Asegurarse que no dure mucho el modelo. Siempre me he imaginado que quienes desarrollan todos estos modelos deben ser los mismos equipos dentro de SEP, que seguramente han de decir "...¿qué quieren ahora?...un modelo Humanista...sale modelo Humanista para la mesa 4..." y así se van acomodando cada sexenio a lo que pida el cliente. Esto que sale de mi imaginación, en la realidad se traduce en la absoluta incapacidad de ver programas con visión de Estado, esto es, que trasciendan los gobiernos y se implementen con visión de largo plazo. Además de conservar un poco de humildad y reconocer que ciertamente, aunque los modelos neoliberales anteriores destrozaron la educación pública, en los equipos de SEP han habidos aportes muy interesantes y que deberían haber trascendido en el tiempo. Recuerdo que en el nuevo modelo educativo del gobierno de EPN, se cometió el mismo error de hacerlo en el 4º año de gobierno, porque los 3 anteriores, andaban regalando tabletas sin proyecto de política pública claro, un aporte interesante que recuerdo de la presentación que se hizo, era el tema de la autonomía que se daba a los directores de planteles. Pero el actual equipo lo que ha decidido es simplemente borrar todo lo anterior.
2. En un artículo que hoy del Dr. Manuel Gil Antón en El Universal, señala este tema de las ideologías. La crispación que nos ha acompañado continuamente durante estos 4 años no ayuda. La derecha de este país sólo sabe reaccionar y no propone un modelo de país, porque no es capaz de elaborarlo, sólo busca el poder que considera que les pertenece exclusivamente a ellos. Pero la izquierda también cae en excesos. Yo siento que el considerar a las empresas como entes con intencionalidades perversas, como lo deja entrever el Dr. Arriaga, sólo sirve para limitar el proyecto mismo. Yo colaboro todo el tiempo con empresas educativas, y ciertamente las hay de dos tipos: a. Las que corrompen y buscan simplemente ver dónde sangran al erario, pero que tienen una contraparte del lado de la SEP que gustosamente se deja corromper o que incluso ha promovido la corrupción en el pasado; b. Las empresas que tienen un compromiso con la educación, sean o no nacionales. Pero me pareció que la visión es simplemente meter a ambas en la misma bolsa.
3. Para ejemplificar esto último, el Dr. Arriaga en el tema de los libros de texto menciona que deben de ser de papel, porque hay estudios que demuestran, según él, que esto es mejor (sic). Y señala que se han acercado empresas que poseen repositorios digitales, que lo buscan "embaucar" diciéndole (o al menos así lo dio a entender, no es textual la cita), que puede tener acceso a un millón de contenidos digitales. Y eso le parece que no va (no entiendo por qué). Mejor gastar todo el presupuesto en papel (que por cierto, me imagino que se las verá con otros empresarios). Y esta es la parte más cuestionable de su postura en mi opinión, por dos aspectos: 1. Considerar al papel, es regresivo, es de la mayor importancia una transición hacia la digitalización del sistema educativo (no se sustituirá nunca de todo el papel, ni creo que sea conveniente, pero no puede ser en exclusiva, como si estuviéramos en 1965). Si no tienen los estudiantes acceso a dispositivos, internet, hay que planificar para proveerlo. No es lo mismo libros de texto que son estáticos, o su actualización es más complicada, que repositorios digitales o plataformas educativas que se actualizan continuamente, no cada vez que haya un tiraje en prensa, donde incluso se puede encontrar contenidos ad hoc para cada realidad de cada región de este país y del mundo; 2. Con lo anterior, queda claro que las TIC no son parte de este modelo. me pregunto qué ha de decir el ILCE, el centro México Digital el o los organismos que empujan las TIC en el país y en la educación. Realmente me parece una deficiencia notoria del modelo y que puede costar muy caro en el futuro de generaciones de niñas, niños y adolescentes.

Como lo habrán notado en el inicio de esta columna, yo soy una persona de izquierda. Sin embargo, he trabajado en empresas multinacionales, en organizaciones de la sociedad civil, y en diferentes modelos pedagógicos de todo tipo, reservándome mis opiniones políticas, porque ciertamente en muchos de estos lugares lo que permea son las opiniones más conservadoras (y no todo el tiempo, ni todas las personas, hay de todo). Y aún así he aprendido y aplicado programas de todo tipo con gran profundidad y he sido crítico cuando lo considero. No podemos continuar en un país que borra todo cada seis años, y que se atrinchera en posiciones irrreductibles. Debemos reconocer aportes de donde vengan. 

En conclusión, yo reconozco elementos indiscutibles en el modelo que presentó el Dr. Arriaga. La exposición pedagógica me parece que tiene elementos estupendos. A pesar de ello, considero que regresar en el tiempo al papel y no impulsar una transición digital es un lujo que no nos podemos dar. Aún así, es dar en el clavo recuperar los elementos comunitarios. Ese es un gran aporte en mi opinión. 

Pero cuando movemos en aguas de políticas públicas, de visión de Estado, creo que hay muchos elementos qué revisar. 

¿Qué opinan de todo esto? 

Les envío un saludo afectuoso.

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