Las Habilidades del Siglo XXI: "EL pensamiento crítico".
Las habilidades del siglo XXI: El pensamiento crítico
La semana pasada estuvimos conversando con ustedes con relación al rol de la colaboración en este entorno tecnologizado del siglo XXI. (pensando que aunque no haya intercambio real, lo compartido por este tecleador, sea razón de reflexión por parte del lector y en ese sentido sí haya un intercambio, aunque no sea este formal. Aunque por otra parte, debo decir, que al final de esta columna, hay un espacio para que compartan sus opiniones, reflexiones, inconformidades, etcétera, y que podamos establecer así un intercambio más sutancioso. Están todos invitados).
Comentaba en la entrega anterior, que la colaboración no es un proceso gratuito, que a pesar de aparentar ser algo sencillo, quien está dirigiendo un proceso colaborativo se da cuenta que no sólo con agitar una varita mágica, este proceso se da de forma natural. Vimos que se requieren ciertas características del docente, como el dejar de ser el centro del proceso educativo, de dirigir los intereses propios de sus estudiantes, y de requerir prepararse y preparar este espacio de colaboración. Esto es, hay mucho trabajo por delante, muy rico y lleno de retos.
Ahora hablemos del pensamiento crítico
Este es otro de los conceptos que repetimos mecánicamente como parte de las Habilidades del siglo XXI, sin detenernos en realidad a ver de qué trata el asunto. Hasta el día de hoy, los que fuimos formados en nuestra educación básica en un modelo centrado en la memorización, los dictados, y fundamentalmente en la voz del docente como la voz única, sabia, dentro del aula, tenemos una visión de la educación que depende de lo que el maestro dicte en clase en forma de discurso, dictado escrito y tareas, que mecánicamente pueden incuso ser un traslado de un libro a un cuaderno de conceptos que no son cuestionados.
Ahora que llega esta ola de la educación centrada en el estudiante, en el entorno de las habilidades del siglo XXI, descubrimos que debemos aprender a aprender, y que ese proceso implica por parte del estudiante, indagar, evaluar el pensamiento, criticar las diferentes corrientes de pensamiento en torno a un tema, así como resolver problemas que el docente ponga a la clase a manera de preguntas, cuestionamientos, etcétera. A todo eso se le llama pensamiento crítico.
¿Y cómo definimos entonces el pensamiento crítico?
Probablemente el texto que reúne los argumentos más estructurados en torno a pensamiento crítico, provienen de los Estadounidenses Richard Paul y Linda Elder, a partir del texto Estándares de competencia para el pensamiento crítico: Estándares, principios, desempeño, indicadores y resultados con una rúbrica maestra en el pensamiento crítico (Paul, L., Elder, L., 2005). En él definen pensamiento crítico de la siguiente manera:
El pensamiento crítico es el proceso de analizar y evaluar el pensamiento con el propósito de mejorarlo. El pensamiento crítico presupone el conocimiento de las estructuras más básicas de pensamiento (los elementos del pensamiento) y los estándares intelectuales más básicos del pensamiento (estándares intelectuales universales. La clave para desencadenar el lado creativo del pensamiento critico (la verdadera mejora del pensamiento) está en reestructurar el pensamiento como resultado de analizarlo y evaluarlo de manera efectiva.
En un análisis de estos autores por parte de María de los Ángeles Vírguez, señala las bases de su pensamiento así:
- La capacidad de implementar el escepticismo constructivo.
- La virtud de incorporar un aprendizaje profundo, fundamentado en la racionalidad y autodirigido.
- La habilidad de identificar y eliminar los prejuicios, al igual que la aplicación del pensamiento unilateral.
- Asumir que, mediante un proceso racional, se puede constatar lo que uno sabe y dar claridad a lo que se ignora.
- El arte de hacer que el razonamiento sea más preciso, justo y claro mediante la capacidad de pensar sobre cómo analizamos las ideas durante dicho proceso.
¿Qué quiere decir todo esto?
Fundamentalmente, que en una época donde ya no requerimos que nos dicten la clase o memoricemos datos, porque toda la información está disponible y accesible de forma inmediata a través de las TIC (Tecnologías de la información y de la comunicación), es imprescindible que aprovechemos esto a través de nuevas formas de aprender, que consisten en un trabajo en el aula a partir del cuestionamiento, de la indagación, de la resolución de problemas, lo cual implica que el estudiante siga intereses cada vez más significativos para él. Y por parte del maestro y de la maestra, tener la capacidad de guiar a los estudiantes a través de preguntas orientadoras del aprendizaje, de preparar clases donde el estudiante descubra la información existente, y a partir de esta genere conocimiento nuevo. Nada de esto se logra sin la intervención del docente.
¿Cuáles son las resistencias a este modelo de aprendizaje?
Yo creo que son muchas, algunas caen en el sistema educativo mexicano, y otras en el docente:
1. El sistema educativo y las políticas educativas se centran, como ya he mencionado anteriormente en el docente, y de esta manera replican los modelos tradicionales, aunque en el discurso se digan muchas cosas.
2. Es muy deficiente el esquema de capacitación docente. Aunque existan muchas capacitaciones, no llegan a todos ni a todas, y no necesariamente apuntan estas a una transformación del modelo educativo.
3. Aunque suene chocante, pero en el entendido de que niños, niñas y adolescentes son Interés Superior del Estado Mexicano, y que por las manos de cada docente pasan muchas generaciones de estudiantes, debe haber un sistema de evaluación docente, con todas las implicaciones que esto conlleva, que asegure la calidad de lo que los estudiantes reciban.
4. Sin embargo, lo anterior puede ser injusto, en el sentido de que todo el peso de las fallas del sistema educativo recaen siempre desde esta perspectiva en el docente. Por tanto, y dado que el sistema educativo mexicano ha estado en continuo declive, debe también evaluarse a las estructuras de autoridad de la SEP, tanto en el nivel federal, como en los niveles locales. Y establecer consecuencias a políticas públicas mal implementadas, fallidas, o con componentes de política partidista que no apoyan a pensar la educación en el largo plazo. Es de esperarse también que haya una hoja de ruta para transformaciones como las que aquí se mencionan.
5. Es más sencillo y requiere menor esfuerzo una clase tradicional basada en el dictado y la memoria. Y probablemente esa sea una resistencia de algunos maestros a los nuevos modelos centrados en el estudiante. Sin embargo, y en la medida que se entiende su real vocación por la educación, se debe hacer el esfuerzo profesional de transformar su práctica educativa.
6. Debemos entender como un proceso el lograr crear entornos educativos donde el pensamiento crítico sea una realidad. Y probablemente la resistencia consista, en esperar resultados mágicos e inmediatos, lo que conduce a abandonar los esfuerzos que implican un trabajo continuado y resultados a mediano y largo plazo.
En conclusión
Cuando me encontré por primera vez (2002) con el concepto Pensamiento crítico en educación, como parte de las Habilidades del Siglo XXI, fue en el entorno del ingreso de los programas de Intel Educación, como parte de sus esfuerzos en responsabilidad social, que orientaban a docentes de sistemas de educación pública y a estudiantes en entornos con poco o nulo acceso a la tecnología. Yo, como sociólogo, formado en la crítica social como fundamento de mi disciplina, pensaba, ¿en realidad hablan en serio el buscar formar a la comunidad educativa en torno a este tipo de conceptos tan disruptivos como el pensamiento crítico? Y ciertamente, con los años hacia allá debería haber apuntado todo. Hacia docentes, estudiantes y en general ciudadanos que evalúen y reflexionen sobre lo que aprenden. Sin embargo el riesgo reside en que este paso no se da (no sólo en México) y entonces tenemos a los grandes grupos sociales consumiendo chatarra en forma de redes sociales, de consumir música, pero no producirla, de distribuir fake news, etcétera. Y aunque también está el grupo que impulsa nuevas formas de comunicación y creación de contenido, en forma de influencers y otro tipo de estupendos creadores, la realidad es que el grupo es pequeño. Esto es, descubrieron las estructuras de poder, que se podía hablar de algo tan revolucionario como el pensamiento crítico de forma libre y sin embargo, mantener los mismos sistemas de producción de ignorancia, a través de los trucos de siempre. Esto es, ya no es Chabelo o El Chavo del 8, ahora es un youtuber o tilk-talker quienes promueven la ignoracia (ojo, no todos, pero suficientes para mantener el status quo)
Otra vez, no es la tecnología la que provoca el rezago, las herramientas están, pero requieren de esfuerzos muy importantes que nos saquen de de la oscuridad. Apostemos a transformar la educación, es mucho esfuerzo, pero el resultado final será muy importante y gratificante para quienes realmente creen en la educación como vehículo de transformación social.


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