Niños, niñas y adolescentes al centro. Y los MOOC como oportunidad de aprendizaje de los adultos.
Hago un salto hacia mi pasado, y recuerdo como, siendo aún niño, me interesaba la niñez, como un tema al que me podía dedicar en la vida. Recuerdo que quería ser médico pediatra. Y si bien, me he dedicado toda mi vida a tratar con niños, niñas y adolescentes, lo fui arreglando desde disciplinas que no eran específicas en ese tema. Desde la Sociología y desde la educación.
Comento esto, porque tuve la suerte de tomar un curso, de los que genéricamente se llaman MOOC (massive online open courses), los cuales son gratuitos, y si quieres un certificado para añadirlo a tu CV, pagas una cantidad muy razonable (en el caso de este curso, es de $25 USD). Ustedes pueden estar compartiendo el curso con audiencias muy grandes. Llegan a haber cursos de hasta 50,000 participantes. Pero la magia tecnológica, permite que podamos tener acceso a cursos que de otra manera, serían muy caros. Eso sí, requieren de auto disciplina para iniciarlos y concluirlos. Y vale la pena invertir en ser certificados. No es caro, y sí es algo que podemos incorporar a nuestra hoja de vida. Y como siempre, hay de todos colores y sabores: buenos, excelentes, malos, malísimos. Igual que la vida, que nos llega en diferentes colores y sabores.
Este curso que tomé y finalicé, llevó por nombre Políticas efectivas de desarrollo infantil. Fue creado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y está alojado en la plataforma EDx., se los recomiendo mucho. Hay muchas plataformas que alojan cursos que producen universidades de todo el mundo: Harvard, Yale, UNAM, Tec de Monterrey, Coursera, México X, Udacity, etc.
Pero volviendo al tema de la niñez y la adolescencia, algo que este curso pone como tema central, es el relacionado a la calidad de los servicios que se ofrecen a nuestros niños en el país y en el resto de los países de América Latina. En relación a los diferentes tipos de estancias infantiles (0 a 5 años de edad) que hay en otras regiones del planeta, puedo concluir sin temor a equivocarme, que estamos reafirmando nuestra posición de vasallaje del entorno internacional. Si no sabemos cuidar a nuestros niños y adolescentes, seguiremos siendo una región pobre. No podemos tener resultados diferentes, si seguimos haciendo lo mismo.
Los gobiernos invierten en madres de familia, para darles opciones de trabajo. Y ciertamente, resuelven un tema, que es el empleo para mujeres. Por otra parte, relegan la calidad del servicio de los infantes, en un periodo de la vida fundamental. A esa edad es imprescindible, que quien esté a cargo de los niños, sea alguien profesionalmente competente. Lo más importante de este periodo es la calidad de la interacción con el cuidador de los niños, que permita, entre otras cosas, expandir su vocabulario, que el cerebro se estimule continuamente, prepararlos para que aprendan a aprender, etc. Temas que con voluntarios o personal no calificado se relegan y se intercambian por cuidados primarios, que son fundamentales, pero no suficientes. De nueva cuenta, por un bien social, como es el empleo, se relega un bien fundamental, que es el desarrollo infantil y el interés superior de los niños, niñas y adolescentes. Les recomiendo que revisen qué opina el Senado mexicano al respecto, o la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Incluso es muy relevante ver un área del gobierno federal dedicada a los derechos de los niños, que es el Sistema Nacional de protección de niños, niñas y adolescentes
Es más, leo un tweet del diputado Mario Delgado, con motivo de la aprobación de las leyes secundarias de educación, señala que lo negociado es para poner en el centro del interés a niños, niñas y adolescentes. Frase afortunada, pero que tengo dudas que se convierta en realidad. Yo veo a un magisterio negociando posiciones políticas básicamente. Tan así, que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la educación (CNTE), la cual ha sido tradicionalmente una sección disidente de la SNTE, quiere ya letras de oro en el congreso. Y eso me hace pensar que los niños son lo que menos importa. No están dispuestos estos adultos políticos, maestros, etc., a ceder ni un ápice de poder, ni en el magisterio, ni en la política, ni en el salón de clases. Ellos se van a seguir sintiendo cómodos en un aula, donde el poder y el saber son ellos y los niños son vasijas vacías que hay que rellenar, en el mejor de los casos (cuando hay tiempo para ello). No dejamos que ellos los niños, sean los que iluminen el mundo con adultos facilitadores, en forma de profesores, que por una vez entiendan que quien tiene qué brillar es el niño, el adolescente, y que estos profesores, son mediadores de este proceso.
Me parece que el rol del maestro es fundamental, pero entendamos de una vez, que el maestro no es el objetivo, el cual debe poner en el centro al estudiante. Para la SEP el personaje central y prácticamente único es el maestro, para ello tenemos a un sindicato enorme que vaya que sabe negociar sus intereses gremiales, pero se resiste a transformarse, porque lo que no está dispuesto a ceder es control y poder, y esto se da desde el aula. Por ello los modelos constructivistas, que ponen énfasis en la colaboración, el Aprendizaje Basado en Proyectos, el pensamiento crítico, etcétera, no pasan de ser únicamente un enunciado. Un modelo del siglo XXI requiere de un docente nuevo, capacitado para inspirar a los estudiantes de cualquier nivel a seguir sus propios intereses. En consecuencia, requerimos de un medio educativo menos adulto-centrista y más orientado a impulsar las capacidades de los estudiantes hacia un entorno global, que requiere ciudadanos que se logren adaptar a las circunstancias cambiantes del mundo actual.
Recalquemos para terminar, que los niños, niñas y adolescentes son interés superior del Estado Mexicano.


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