La educación está enferma de enseñanza...y de poder...El TDAH, un ejemplo
Foto: Alonso Lach©
Recuerdo siendo docente, hace ya muchos años, que se puso de moda el tema del Trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), en los estudiantes desde nivel preescolar hasta la edad adulta. Yo era profesor de estudiantes de 6° año de preparatoria. En una ocasión, estaba tirado en las bancas un alumno cual si fuera lagarto y le dije amistosamente, -porque era un buen muchacho-, que ya no fuera flojo. Él me contestó, "no Luis yo tengo TDAH y estoy bajo tratamiento desde primaria". Sin tener yo información sobre este tema y guiado más bien por lo que estaba viendo, le señalé que no se dejara etiquetar, ni medicar, que no tenía nada. Obviamente, mi atrevimiento era solo una opinión de pasillo. Sin embargo, me ha perseguido por mucho tiempo. Y he moldeado un punto de vista, que se basa en lo siguiente:
1. Hay una perversión en nuestro sistema educativo y en nuestra sociedad general. Esta consiste en que, cuando la sociedad adulta, léase los padres de familia, la autoridad escolar y los docentes no logran cumplir sus metas, es más fácil culpar al niño. No importa que la infraestructura y el modelo educativo de la institución sea antinatural al niño, al obligarlo a ser más pasivo que activo, a jugar menos y memorizar más, etc. No importa tampoco las fallas que los padres tengan. El culpable será el niño.
2. No niego que puede existir el TDAH como un problema heredado o desarrollado en el niño a nivel del cerebro. No soy un experto médico, pero las estadísticas nos dicen Que entre el 1.5 y 7 % de los niños a nivel global tienen TDAH . En México las estadísticas nos arrojan un 4.5% de niños con TDAH.
3. Sin embargo, me ha tocado observar en muchas instituciones privadas que ese porcentaje es mucho mayor, llegando en ocasiones al 20% o más de la matrícula de estudiantes. ¿A qué se puede deber? Yo veo tres posibilidades: a. Que esa escuela está recibiendo niños procedentes de otras instituciones que no los aceptan; b. Que hay un mal diagnóstico, lo cual implica la intervención de farmacéuticas interesadas en vender productos para el TDAH; c. Porque el modelo educativo de la institución es muy tradicional, traducido en salones saturados, aprendizaje pasivo, memorización, que de forma artificial puede "generar" niños muy inquietos (la escuela no los genera, un niño inquieto es un niño normal).
4. Estudios recientes sugieren que el TDAH pudiera ser falaz. Que no hay tal cosa como TDAH, que los niños en realidad se aburren mortalmente. Esto puede ser corroborado, cuando vemos niños que se conducen sin problemas en ambientes más activos, como Colegios Montessori, Colegios de corte constructivista, o modelos educativos no formales, como los scouts, donde los niños colaboran, construyen cosas, desarrollan proyectos, aprenden a indagar, etc. No soy quien para validar a los detractores del TDAH, pero sí pongo en tela de juicio si es correcto que una sociedad adulta no sea capaz de ver de forma crítica su labor y recurra a lo más sencillo que es culpabilizar a su propia estirpe, porque eso a a larga crea dependencia. En la escuela, el niño diagnosticado así, se siente devaluado, porque "algo tiene mal" y en casa tener un niño con "algo mal", puede dar a los padres esa relación co-dependiente tan común a nuestra sociedad de hoy en México.
Todo lo anterior, me lleva al rol del docente. Siempre es de llamar la atención, que en los espacios educativos, los cambios tecnológicos de los últimos años tardan más que en cualquier otra institución de nuestra sociedad. Podemos ver abajo foto de principios de siglo XX de un salón de clases, contra una foto de un salón actual. Y básicamente la mayor diferencia, es que una imagen está en blanco y negro y la otra en color.
Foto tomada de http://treiacomunitaideale.blogspot.com/2018/04/treia-nuovi-poli-scolastici-nota-del.html
Por años me he hecho la pregunta, ¿a qué se debe todo esto? Se me vienen muchas respuestas que tienen que ver con las TIC (Tecnologías de la información y la comunicación) pertinentes, o de los modelos educativos que no se ajustan al uso de las TIC. Pero quiero referirme en esta nota de hoy a algo mucho más terrenal: al PODER. La educación le da al docente poder sobre un grupo de niños y es adictivo el ejercicio del poder. En un ambiente tradicional, el profesor es el sabio del lugar, él sabe y los niños se supone que son una página en blanco que hay que llenar. El docente transmite conocimiento a vasijas a las que hay que llenar, a lámparas que hay que encender. Las nuevas tecnologías ponen en tela de juicio todo esto: -Le dan a los niños la posibilidad de explorar sus intereses; -en ocasiones el niño sabe más que el maestro (por ejemplo navegando en la tecnología) y eso a veces, es difícil de asimilar; - El papel del profesor deja de estar al centro y eso relega su tradicional rol de poder. Lo que quizás deba ver y aceptar el docente en estos ambientes, que su rol no disminuye, sino que se transforma. Ahora impulsa las ideas de los niños, los anima y prepara a desarrollar proyectos, a indagar. Esto es, en este proceso nuevo, el centro ya no está en la enseñanza (el maestro), sino en el aprendizaje (el niño), y quizás la responsabilidad del maestro es ahora mayor, y mucho más satisfactoria, pero hay que abrazar el cambio. Recordemos que la niñez es interés superior de la nación. A ellos nos debemos padres, madres, maestros y sociedad en general. El centro son ellos y siempre lo serán. ¿Dónde nos perdimos? Debemos aceptar la transformación. El futuro del país, lo reitero, está en juego.
Y en esto juega particular importancia el rol de las autoridades que diseñan políticas educativas, y también las autoridades de entidades privadas que deben reflexionar sobre estos roles que jugamos de poder, de adulto-centrismo, donde pretendemos domesticar a un niño y pretender que se comporte como un adulto en el salón de clases. ¿Qué tal que la escuela se convierta en el espacio de descubrimiento de cosas maravillosas que encienden la imaginación y la emoción (un componente fundamental de la educación, sin el cual no hay aprendizaje) y el natural espíritu indagador del niño? Para ello, recientemente el Gobierno Federal ha anunciado un nuevo modelo educativo alrededor de lo que se conoce como la Nueva Escuela Mexicana que, como de costumbre va a tirar por la borda lo que se ha hecho antes, como si estuviéramos para desperdiciar lo desarrollado por el país. Sin embargo, lo poco que se anuncia de este modelo, tiene elementos que suenan bien, como es el hecho, de integrar de mejor forma el conocimiento, que no esté tan fragmentado en materias e islas de conocimiento separadas. Eso intuitivamente me lleva a pensar que se va a apostar de forma más decidida por el aprendizaje por proyectos, impulsando además enfoques multidisciplinarios. Ojalá sea así. Y ojalá también se entienda que no hay un sólo marco referencial en educación, que son muchos que hay que atender, porque cada seis años se dice: "¡Muera la memorización!", y luego "¡Mueran las competencias!", sin entender que cada uno de estos paradigmas tiene su espacio, que no se trata de uno en lugar de otro, que no se trata tampoco de banderas de grupos políticos o sindicales que tratan de descubrir el agua tibia, con una finalidad ajena al interés superior de niños, niñas y adolescentes.
Les deseo feliz semana



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